Jueves, Mayo 06, 2021
MDS 2010: Relación entre la adherencia al tratamiento en la enfermedad de Parkinson y la calidad de vida
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MDS 2010: Relación entre la adherencia al tratamiento en la enfermedad de Parkinson y la calidad de vida

Spectr News Theme Paula Richard
25 Agosto

En el marco del último congreso realizado por la Movement Disorder Society realizado en Buenos Aires, Argentina, en junio de 2010, el Dr. Pablo Martínez-Martín del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, España, expuso sobre la importancia de la adherencia al tratamiento y la calidad de vida de los pacientes que padecen la enfermedad de Parkinson.

Gran parte de un tratamiento exitoso de la EP depende del adecuado cumplimiento de la terapéutica farmacológica. Sin embargo, una serie de variables del paciente y de la medicación hacen que la optimización del tratamiento resulte compleja.

La adherencia al tratamiento farmacológico implica que los pacientes cumplan con las indicaciones respecto de los fármacos prescritos, dosis indicadas y frecuencia de dosificación en el período especificado.

La adherencia parcial o la falta de adherencia al tratamiento farmacológico es un aspecto de suma importancia, dado que:

• Disminuye el efecto beneficioso del tratamiento.
• Aumenta la incidencia de los efectos adversos.
• Confunde a los médicos tratantes acerca de la verdadera evolución del tratamiento.
• Aumenta los costos en salud.

Para el caso específico de la EP, la ingesta de medicamentos de manera errática impide un efecto terapéutico continuo, que es fundamental para el control de la sintomatología motora.

Entre las causas más frecuentemente relacionadas con la falta de adherencia, o adherencia parcial, al tratamiento farmacológico es posible enumerar:

• Esquemas terapéuticos complejos.
• Deterioro cognitivo.
• Creencias erróneas relacionadas con la medicación.
• Aparición de efectos adversos.
• Incapacidad para seguir las instrucciones.
• Olvidos.
• Bajo nivel educacional.
• Factores económicos.
• Falta de percepción de la necesidad de tratamiento.
• Presencia de cuadros comórbidos.

Un estudio llevado a cabo por Leopold, et al. —en el que se examinó la adherencia al tratamiento farmacológico en pacientes con EP a través de un cuestionario y un sistema de monitoreo electrónico— reveló que sólo 4 de 39 sujetos habían completado de manera adecuada el esquema sugerido en un período de observación de 28 días.

Según los datos obtenidos del cuestionario, el 24.3% de los pacientes reveló haber olvidado la toma de alguna dosis, mientras que el análisis proveniente del monitoreo electrónico mostró que el 51.3% de los sujetos había olvidado, al menos, una toma de medicación en el lapso de una semana, mientras que el 20.5% de los pacientes olvidó 3 o más tomas en el mismo período.

La ingesta de la medicación fuera de las horas indicadas fue referida por el 73% de los pacientes, aunque el 82.1% realizó de manera equivocada este registro.

Grosset, et al. llevaron a cabo un estudio en pacientes parkinsonianos con el objetivo de investigar de manera detallada la adherencia parcial, o la falta de adherencia al tratamiento.

El estudio observacional consistió en el monitoreo electrónico del cumplimiento del tratamiento en un grupo de pacientes con EP durante un período de 3 meses. Al final estuvieron disponibles para el análisis los datos provenientes de 54 pacientes.

La pobre adherencia al tratamiento se asoció con edad más joven, con ingesta de mayor cantidad de comprimidos diarios, con puntajes más elevados en las escalas de depresión, con peor calidad de vida y con falta de sostén y cuidado social.

De los 54 pacientes evaluados, el 20% (11) presentó una adherencia total promedio inferior al 80% (adherencia parcial o falta de adherencia), mientras que el 80% (43) presentó una adherencia total superior al 80% (adherencia satisfactoria).

Como dato de interés, tanto en los pacientes con adherencia parcial o con falta de adherencia al tratamiento, como en aquellos con adherencia satisfactoria, fue pobre la adherencia en el horario y en el intervalo de dosis recomendados en el esquema posológico.

Estos indicadores mejoraron cuando se analizaron los datos correspondientes a los esquemas posológicos de una toma diaria.

Grosset D, et al. llevaron a cabo en Europa un estudio en múltiples centros con mayor envergadura que los anteriormente presentados para evaluar la adherencia al tratamiento farmacológico en pacientes con EP.

Los pacientes estudiados (n=120), provenientes de 8 centros de 5 países fueron monitoreados mediante un sistema electrónico durante un período de 4 semanas para evaluar la adherencia al tratamiento farmacológico.

Los resultados obtenidos mostraron adherencia satisfactoria total (cantidades prescritas/horario indicado) que alcanzó el 97.7%. La adherencia diaria (ingesta de dosificación correcta en el día) fue del 86.2% y la adherencia al horario indicado y respetando los intervalos sugeridos fue del 24.4%.

Catorce pacientes (12.5%) presentaron adherencia subóptima (menor al 80%). El análisis de los datos provenientes de esquemas terapéuticos de una ingesta diaria mostró mayor adherencia, en comparación con los fármacos con varias ingestas diarias (p <0.0001).

La falta de adherencia o adherencia parcial al tratamiento farmacológico deriva en la utilización de dosis subterapéuticas a intervalos inadecuados, lo que acarrea las siguientes consecuencias:

• Deterioro.
• Discapacidad.
• Complicaciones motoras (deterioro de fin de dosis, aumento del tiempo en períodos off, distonías).
• Complicaciones
• Complicaciones no–motoras (urgencia urinaria, constipación, dolor)
• Fluctuaciones no–motoras (ansiedad, sudoración, cambios del estado de ánimo, dolor).

Además, es importante recordar que la supresión abrupta del tratamiento farmacológico se ha asociado con la aparición del síndrome neuroléptico maligno.

La adherencia subóptima al tratamiento farmacológico también se ha vinculado con el uso de dosis superiores a las indicadas, las cuales obviamente también se relacionan con una serie de complicaciones:

• Disquinesias.
• Alucinaciones.
• Hipomanía.
• Psicosis.
• Insomnio.
• Excesiva somnolencia diurna.
• Náuseas, diarrea.
• Hipotensión ortostática.

La calidad de vida relacionada con la salud refleja la percepción y la evaluación que realizan los propios pacientes sobre el impacto que causa en sus vidas la presencia de determinada enfermedad y sus consecuencias.

Por lo tanto, la calidad de vida estará influenciada y determinada por una serie de variables, tales como: sintomatología predominante, funcionalidad física, estado mental, sensación de bienestar, evaluación global del estado de salud, desempeño de las actividades y constructor personales.

La presencia de EP no sólo afecta la calidad de vida de quien la padece, sino también la del/los cuidadores del paciente afectado.

Un trabajo realizado por Martínez-Martín, et al. Mostró que las actividades de la vida diaria del paciente con EP constituyen el predictor más confiable de calidad de vida de los cuidadores.

Por lo tanto, el estado funcional del paciente no sólo repercute en su propia calidad de vida sino que también representa un costo psicosocial vinculado con el impacto que provoca en sus cuidadores.

Los datos hasta aquí presentados muestran que la falta de adherencia, o la adherencia parcial al tratamiento farmacológico, guarda relación principalmente con el incumplimiento de los esquemas posológicos de múltiples tomas diarias que favorecen el olvido y/o la alteración de la frecuencia de ingestas.

Por lo tanto, la optimización del tratamiento farmacológico con medicamentos que admitan su ingesta en una toma diaria permitirá obtener mejores resultados terapéuticos.

La falta de adherencia al tratamiento se asocia con un empeoramiento de la sintomatología del paciente, con un aumento del grado de discapacidad y con mayores complicaciones y costos relacionados con la enfermedad.

En consecuencia, se deteriora la calidad de vida de los pacientes afectados y sus cuidadores.
Los pacientes no son sujetos pasivos en la relación terapéutica. Un abordaje adecuado requiere su participación a fin de lograr una buena relación médico–paciente estableciendo una alianza terapéutica que favorezca el intercambio y permita acciones de educación y consejos
respecto al manejo de la enfermedad.

Se debe destacar la importancia del esquema terapéutico con la indicación de fármacos que admitan su ingesta en una toma diaria para facilitar el cumplimiento del tratamiento.

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